Pinot Noir

Si pudiésemos dotar de personalidad a una variedad de uva, ¿cuál sería la mejor manera de catalogar a la pinot noir? Hablamos de una variedad versátil, de vinos tranquilos y de espumosos, de vinos blancos, rosados y tintos, ligera y a la vez densa. 

Crujiente, fresca, exuberante, compleja, temperamental, afable, dinámica, diversa y perfumada. La pinot noir no nos deja indiferentes. 

La podemos encontrar hoy en día en muchas regiones vinícolas de calidad. No obstante, es una variedad que no se adapta bien a todos los climas.  Prefiere el clima continental y frío, ya que es de brotación temprana y necesita tiempo suficiente para su desarrollo fenólico.

Tiene, en su ADN, la capacidad de transmitir el terroir del cual procede su versatilidad y, a la vez, tozudez para adaptarse solo a ciertos entonos, que la hacen especial. 

  • Pinot Noir Domaine Magnien

Binomio perfecto en la Côte d’Or

La pinot noir tiene un talante que la hace única. Uva de piel fina, con gran acidez que requiere cuidados extremos ya que es fácilmente atacada por la botritis y las enfermedades fúngicas de la viña. 

De nacionalidad francesa, hace un binomio perfecto en el terroir de la Côte d’Or, también se luce y engrandece en la Montagne de Reims, tanto en su versión blancs de noir como en los blends de Champagne, donde comparte protagonismo con la chardonnay y la meunier. 

La pinot noir tiene un éxito destacable en Francia, Alemania, California (Monterey y Russian River Valley) y en Oregon en el Willamette Valley, cerca de Portland. Así como en sus antípodas en Chile en el valle de Casablanca, en Nueva Zelanda en Marlborough y en Australia en Victoria y Tasmania. 

Según la región, podemos encontrar monovarietales con perfiles más afrutados o más densos que conjugan complejidad y estructura. Y sin duda, su longevidad y perfume pueden hacer de estos vinos verdaderos elixires con nervio, agarre y profundidad. 

“Quien sabe apreciarlo no bebe el vino, descubre sus secretos”.

Salvador Dalí

Carné de identidad de la Pinot Noir

Temperamento fuerte, audaz y exigente. Sus vinos su en aspecto visual suelen ser de tonos rubíes, de capa media a baja y con tonalidades violáceas.

Una variedad ambiciosa en la que en sus aromas primarios dominan la fruta roja, las cerezas, fresas y frambuesas. En sus etapas más longevas los aromas de sotobosque, las notas vegetales, florales e incluso notas animales como el cuero.  

En la Borgoña y sus versiones similares encontramos vinos que en su madurez desarrollan notas especiadas de canela, champiñones, trufas, kirsch, así como matices de café y ahumados.

Los tintos de la Côte d’Or suelen tener un perfil más terroso y mineral que los producidos en California u otras partes del mundo. La acidez varía según las cosechas y sus niveles de alcohol suelen ser moderados. 

Los pinot noir de regiones más cálidas muestran mayor brío pletórico de fruta, con taninos que se afinan con el paso del tiempo.

Un maridaje de excepción

Para esta ocasión propongo un maridaje de esta variedad con literatura.

A través de la lectura de un libro podemos adentrarnos en el carácter de sus personajes, de una región o de un momento específico de la historia, así también, cuando catamos un vino bebemos geografía líquida y nos acercamos ineluctablemente a la viña, a su origen y al terroir. 

Como los libros me gustan los vinos versátiles, de lectura fluida pero con estructura, profusos y a la vez deleitables. Vinos capaces de seducir y que según sus orígenes van a llevar consigo un sello de distinción, y en este sentido, la variedad pinot noir es una uva con voluntad dialogante que nos acerca a la viña de donde procede. 

Pinot noir y literatura

La lectura nos permite aprender, relajarnos, divertirnos, viajar por mundos oníricos estando despiertos, conocer personajes con los cuales algunas veces nos sentimos reflejados o por quienes podemos llegar a sentir un profundo rechazo. Una copa de vino lleva consigo historias de la viña, de la bodega, de quién hace el vino, historias familiares y un sinfín de sensaciones. 

Cuando bebemos vino nos acercamos a la sabiduría del campo y al sentido de pertenencia de un territorio a través de la copa, cuando leemos nos acercamos a un universo literario que trasciende como un legado del tiempo.  

Armonizar vino y literatura es una manera prolífica de disfrutar y aprender desde tantas perspectivas como sean posibles. 

El poder del maridaje de estas dos experiencias es una fortuna que como lo que nos pasa en la vida misma, a veces dejamos pasar sin reconocer su magnificencia.  

“El vino siembra poesía en los corazones” 

Dante Alighieri

¿Queréis vinalogar?

Una cata de pinot noir del mundo con escritores de talla mundial, con estilos ligeros y amables pero con una orientación hacia la narrativa de carácter abundante y rico en matices. 

Mi primera propuesta es “la insoportable levedad del ser” de Milan Kundera, hombre que como la pinot noir tiene una amplía proyección internacional.  Un maridaje de placer y cultura, un viaje al mundo arquetípico, hecho con precisión, coherencia y mordacidad. 

La pinot noir es una variedad repleta de matices aromáticos y texturas, como la lectura de este libro que se muestra asequible pero voluptuosa y provocativa.

Y mi segunda propuesta de maridaje es la pinot noir y “a propósito de las mujeres” de Natalia Ginzburg. Como los vinos, sus obras reflejan la sensación del paso del tiempo y como los personajes van cambiando con él. Un pinot noir longevo que va desarrollando matices que le enriquecen y le vuelven sempiterno armonizado con esta lectura intimista y que apela a la pluralidad del género femenino y nuestras vicisitudes desde una óptica diversa.

El próximo día 18 de Agosto se celebra el Día Internacional de la Pinot Noir. Os invito a brindar con una copa del varietal. ¡Salud!

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