Mujeres, vino y literatura

Hoy quiero hacer eco de la IV edición del día de las escritoras, en tanto que me mueve el gusto por el vino y también por la literatura.

El pasado 14 de Octubre se llevó a cabo esta celebración, iniciativa de la Biblioteca nacional de España, en colaboración con la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas con el objetivo de reivindicar la labor y el legado de las escritoras a lo largo de la historia.

Es una pena el que hoy en día siga siendo necesario visibilizar, en el colectivo literario, el papel de la mujer como escritora y no en cambio el de los hombres.

No obstante, es un marco para reflexionar sobre el rol de la mujer en el ámbito de la creación, no solo literaria sino también vinícola.

Esta iniciativa urge a actualizar la vigencia y el legado de las mujeres en el entorno creativo, cuestionando la ideología patriarcal y el reparto de roles simbólicos y materiales por parte de ambos sexos.

Como punto en común, tanto la literatura como el vino nos permiten cruzar fronteras, barreras temporales, ampliar nuestros horizontes,  asomar nuestra mirada a otras vidas, a otras miradas e incluso, de una forma profunda, a nuestro mundo interior. 

“Desmontar ideas no es tan difícil, pero desmontar prejuicios es sumamente complejo”

Es menester exponer en altavoz, el legado histórico de quienes han sentado las bases del desarrollo de la mujer en el ámbito literario y en el mundo vinícola. 

En Europa, Lalou Bize-Leroy, Ana Isabel Quintela, María José López de Heredia, Elisabetta Foradori, Pilar Just, Almudena Alberca son solo algunas de las mujeres de la industria del vino, que hoy en día son fuente de inspiración, expresión de valor, y marco de referencia en un mundo que poco a poco se va alejando de la hegemonía masculina.

En las antípodas encontramos a Andrea león, enóloga en Viña Lapostolle, Alexandra Marnier-Lapostolle, Cecilia Torres, Estela de Frutos, Rosie Butler en Lime Rock Wines y Jenny Dobson, entre muchas otras mujeres que representan este cambio de género de la industria.

Pero se queda corta una exposición de enólogas y consultoras del mundo vinícola en tanto que el mundo del vino es amplio y variado.  Lo podemos abordar desde el enfoque de la enología y también desde otras áreas, como la labor técnica, la logística, la comercial, la periodística, la sumillería, etc. 

El mundo del vino lleva implícito la historia, la tradición, el relevo de una generación a otra. No obstante, desde finales del siglo XX esta concepción se viene quedando corta. 

No solo es tradición, es una ambivalencia de posturas donde convergen la tradición y la modernidad, los valores y la disyunción de convenciones, un legado y un horizonte rico en matices y en inclusión.

Nuevas regiones, nuevas tendencias, nuevas protagonistas

Poco a poco vamos vislumbrando nuevas protagonistas, nuevas tendencias, la evolución de conceptos, de regiones, y la modernización de los métodos de cultivo y vinificación.

Enólogas, sumilleres, directivas y emprendedoras, aportamos valor, trascendemos barreras y transgredimos paradigmas.

Hace tan solo cuatro décadas la presencia de la mujer en el mundo del vino era testimonial. Hoy en día, el panorama es otro, aunque hay que seguir construyendo camino.

El cambio en la industria ha sido de 180 grados, una adaptación a las nuevas tecnologías, al clima y a las mujeres y hombres del siglo XXI. 

En el mismo sentido, un cambio en paralelo, de mayor envergadura y en una línea temporal más extensa, se sigue nutriendo en el colectivo literario. 

Mujeres, vino y literatura

Si nos remitimos a Francia, en el siglo XIX, encontraremos mujeres precursoras de la industria vinícola, que marcaron huella y cambiaron para siempre el desarrollo de una región.

En la AOC Champagne, el patrimonio intelectual, cultural y económico de las tres mujeres que enviudecieron, se emanciparon y tomaron las riendas de sus negocios y sus vidas es encomiable.

Forjaron una región en momentos convulsos entre guerras y vicisitudes. Y cambiaron la historia de esta afamada denominación.

Barbe Nicole Ponsardin, mejor conocida como la Veuve Clicquot sacó su primera añada en 1810, Jeanne-Alexandrine Pommery en 1858, Adèle Jouët fundó la Maison Perrier-Jouët en 1811 junto con su marido. Así también, Lily Bollinger, quien tomó la riendas de la Maison en 1941.

Son algunas de las mujeres de Champagne, que representan a mujeres visionarias y pioneras de la industria del vino. 

Marcelle Bize-Leroy en la Borgoña, a finales del siglo XX ya hacía parte de la codirección de la Romanée-Conti y Ana Isabel Quintela en Pazo de Señorans, en España, son mujeres más contemporáneas que han seguido forjando el desarrollo de la mujer en la industria vinícola.

Con rigor y con ahínco, se ha ido visibilizando la labor de todas las mujeres involucradas en la industria.

Así también, la mujer en la literatura ha logrado traspasar barreras so pena del patriarcado imperante. La mujer cuestiona, se refleja y se reivindica. 

Mujeres de la literatura universal

Los siglos XIX y XX sin duda nos legaron una herencia literaria, chispa y semillero de genialidad de las escritoras del siglo XXI. 

La hegemonía patriarcal ha sido limitante pero no definitiva para impedir la creación de obras literarias de calidad y rigor. Creaciones del espíritu, obras de mujeres que hablan de mujeres, de la vida, del amor, de la libertad, de la reivindicación, de los derechos, de las barreras,…  

Y a pesar de la tutela antinatural a la que se han visto expuestas las mujeres a lo largo de la historia, hoy en día tenemos la fortuna de leer, gozar y reivindicar a las mujeres escritoras.

He aquí, una alusión a una reflexión clara y directa de Virginia Woolf que ha representado el carácter y la seña de identidad de muchas mujeres escritoras que cambiaron el papel de la mujer en la literatura.

De recipientes y objetos, como condición, a sujetos, a protagonistas de una historia propia.

Virginia Woolf, en su ensayo Una habitación propia, basada en dos conferencias sobre la mujer y la novela, impartidas en 1928:

“Para ambos sexos -y los miré pasar por la acera dándose codazos- la vida es ardua, difícil, una lucha perpetua. Requiere un coraje y una fuerza de gigante. Más que nada, viviendo como vivimos de la ilusión, quizá lo más importante para nosotros sea la confianza en nosotros mismos. Sin esta confianza somos como bebés en la cuna.”

Y destaco el papel de escritoras, que desde comienzos de siglo XIX, fueron abanderadas en la lucha por emancipación de la mujer en la sociedad y de la libertad para romper prejuicios y enfrentar estrecheces mentales.

Virginia Woolf, Gabriela Mistral, Maria Zambrano, Hannah Arendt, Simone de Beauvoir, Natalia Gizburg, Clarice Lispector, Alejandra Pizarnik, Agatha Christie, son solo algunas de ellas. 

Quiero con este escrito reivindicar esta labor y agradecer las copiosas fuentes de crecimiento que tenemos a nuestro alcance. 

“El día en que una mujer pueda amar no con su debilidad sino con su fortaleza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal.”

Simone de Beauvoir

Con la lectura de un libro y una copa de vino, reflexiono sobre esa fuente inagotable de ideas que germinan y convergen a través de la literatura. 

Virginia Woolf, en su ensayo, Una habitación propia, se planteó la pregunta:“Por qué los hombres bebían vino y las mujeres agua?”. Casi un siglo después, las mujeres hacemos, bebemos y disfrutamos el vino, la literatura y todo aquello que así queramos.

¿Quieres vinalogar?

Te invito a leer Una habitación propia de Virginia Woolf y armonizarlo con un Barolo. En la copa puede ser luminoso y delicado, con colores rubí en su juventud, pero en boca completo, estructurado y ambivalente. 

Demasiada felicidad de Alice Munro y armonizarlo con un pinot noir de Willamette Valley, Oregon. Un vino con explosión de fruta roja, emocionante e ingenioso, como los cuentos de esta escritora canadiense. 

¡Cheers!

“La mente de una escritora sigue trabajando mientras duerme, porque su materia prima está hecha de sueños.”


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