Montilla-Moriles – una D.O. que se remonta a hace 100 años de historia –

Al sur de España, en estas tierras recónditas de Andalucía se encuentra una joya ofuscada por los brillos de su vecino: los vinos de la D.O. Montilla-Moriles son aquellos eternos olvidados en el baúl de la historia de los vinos fortificados del sur del país. Al lado de la D.O. Manzanilla – Sanlúcar de Barrameda, o de la D.O. Jerez-Xérès-Sherry, aquí yace una D.O., un lugar y un vino bastante olvidados por nuestros compatriotas.

¿Montilla-Moriles?

Me sorprende saber que mucha gente desconoce la D.O. Montilla-Moriles. Y es que no hace mucho yo también la desconocía. Más bien, estaba confundida y no entendía que podía ser una Denominación, sino un tipo de vino que también formaba parte del famoso marco de Jerez.  Pero, nunca te acostarás sin saber una cosa más; y el mundo del vino parece ser un mundo con una infinitud de conocimientos que te permite pasar una vida estudiando y conociendo.

Así como la duda se plantó en mi cabeza, creo que muchos deben tenerla. Y por ello estoy aquí, escribiendo acerca de ella. Y como siempre, vamos por partes:

DO Montilla-Moriles – Foto de Verónica Aguilar

75 años de historia

Eso es. Ni más, ni menos. Montilla-Moriles fue fundada en 1944 y con ella una reglas que marcan el inicio de una historia de calidad. Allí, la implantación del viñedo se autoriza según la aptitud del suelo para su cultivo. De esta forma, se considera aptos la totalidad de los terrenos ubicados en los términos municipales de Montilla, Moriles, Doña Mencía, Montalbán, Monturque, Nueva Carteya y Puente Genil. En la parte de los Aguiler de la Frontera están Baena, Cabra, Castro del Río, Espejo, Fernán-Nuñez, La Rambla, Lucena, Montemayor y Santaella – todos al sur de la provincia de Córdoba -.

Las zonas de producción se dividen de acuerdo con la calidad de los suelos; por un lado, está la subzona de calidad superior, que abarcan los terrenos de Albariza de Sierra de Montilla y Moriles Alto; por otro lado, Los Ruedos, regiones con suelos de menos calidad situadas en los pagos más bajos de la comarca.

DO Montilla-Moriles – Foto de Verónica Aguilar

El nombre Montilla-Moriles

El nombre Montilla, según la historia que nos cuenta la propia D.O. se fue imponiendo a partir del siglo XIX. Así se demuestra por la participación de los vinos en concursos internacionales, que fueron elaborados en otras localidades de la D.O. actual, bajo el nombre genérico de Montilla.

Por otro lado, el nombre Moriles cobra significado a partir de 1912, cuando cambiaron “Zapateros”, nombre antiguo de la localidad, por el actual. Aunque sus viñedos eran muy conocidos y apreciados, ambos nombres acabaron unidos para siempre bajo este gentilicio.  Más bien fueron estos terrenos únicos, de gran calidad para producir vinos finos, los que bautizaron el pueblo.

D.O.

La D.O. completa, tal como la conocemos hoy, se remonta al año de 1891, con la celebración del Arreglo de Madrid, que se revisó en la ciudad de  Washignton en 1911 y fue ratificado en la Haya en 1925.

Sin embargo, es el Estatuto de la Viña y el Vino de 1932 que ampara legalmente que los nombres de estas dos localidades puedan ser utilizadas exclusivamente por los elaboradores y criadores de los pueblos ubicados en su zona de producción y crianza.

Con la guerra civil, y algunos otros problemas burocráticos, se retrasó la fundación del consejo regulador que no se hizo efectiva hasta diciembre de 1944, aprobándose sus reglamentos en octubre de 1945.

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