Vinos de Portugal

Hablar de Portugal para mí es especial. No solamente porque es de allí el origen de la lengua que tanto amo, sino también porque tengo recuerdos de otrora. Portugal es color, es sabor, es olor; Portugal es palabra, es literatura, es poesía.

Por ello, hablar de este país vecino en que he vivido hace 10 años se me hace desafiante. Simplemente porque su dimensión e importancia extravasan cualquier intento de escribir, de redactar un artículo que pueda reflejar fidedignamente todo lo que me gustaría hablar acerca del país de Camões.

As armas e os Barões assinalados

Que da Ocidental praia Lusitana

Por mares nunca de antes navegados

Passaram ainda além da Taprobana,

Em perigos e guerras esforçados

Mais do que prometia a força humana,

E entre gente remota edificaram

Novo Reino, que tanto sublimaram;

Os Lusíadas – Luis de Camões

Los tesoros de Portugal

Hablar de Portugal es hablar de vinos, de ciudades, de regiones; y claro, como Vinálogos es vinos, es cultura, no podré dejar de rendir homenaje al país de mi lengua materna. Desde sus vinos hasta su escritores y poetas… y si nos da tiempo porque no hablar de sus regiones, sus uvas y su territorio vitivinícola.

Vino de Oporto, Portugal Vinálogos
Vinos de Portugal

Los portugueses y el vino

Ya sabemos que Portugal alberga algunos de los mejores vinos de Europa. Ya sabemos que su relación calidad precio es imbatible. Ya lo sabemos que no importa donde vayas en este país, siempre acabas encontrando un vinazo. Lo que no lo sabes es que los portugueses son uno de los mayores consumidores de vinos en Europa.

Sí, sí y sí. Hace unos años los portugueses vienen superando a los franceses como mayores consumidores de vinos per capta, bebiendo nada menos que 51,4 litros de vino per capta anualmente, cuando los franceses beben 51,2.  Es poca diferencia, sin duda, pero también es una grata sorpresa de un país que hace poco ha salido de una crisis importante, y que ni siempre tiene el reconocimiento que se merece.

¡Los portugueses están de enhorabuena!

Y para justificar todos estos vinos, todos estos litros porque no hacer un recorrido por el país. Aquel recorrido que cuando leemos tenemos ganas de coger un vuelo, el coche o un tren y aventurarnos en tierras lusas como nunca antes habíamos planteado.  

Mientras los otro países se afanaban por tener cultivo de cepas francesas, Portugal, así como España, de dedicó al cultivo de cepas completamente autóctonas, con aromas muy singulares. Fue esta personalidad, fue esta osadía que acabo conquistando otros mercados, haciendo con que muchos países se enamorasen de las cepas portuguesas y de, como no, Portugal.

Las principales cepas de Portugal

No me quiero alargar aquí, porque sé que he dedicado bastante tiempo a hablar de las principales uvas portuguesas en el pasado, siendo ellas conocidas y desconocidas. Obviamente, dentro de las conocidas cabe destacar a la touriga nacional, la gran abanderada del vino portugués, que crece principalmente en el Dão y el Douro; la touriga franca, cepa utilizada principalmente en elaboración de oportos; la trincadeira, una uva que he encontrado básicamente en la botellas de vino alentejano; y la tinta roriz, homóloga de la tempranillo que crece en todo el país, por no decir, en toda la península.

P de personalidad

Portugal ha sabido conservar su personalidad… en las cepas, en su elaboración, y en su distinción. Por ello, poco a poco va ganando cada vez más reconocimiento de mercado, cada vez más reputación y consiguiendo un espacio de destaque en los vinos mundialmente conocidos.

¿Vinalogamos con los portugueses?

Pues es cierto que aquí tendría millones de recomendaciones de lecturas portuguesas para disfrutas con una buena copa de vino portugués. Pero como todos los países tienen sus escritores consagrados, no puedo dejar de recomendar unos de los grandes escritores de la lengua portuguesa: Fernando Pessoa.

Y aquí os diría más… si quieres una experiencia completa, leed “O livro do desassossego”. No hay mejor obra para adentrarse en el universo portugués que un libro de semejante calibre.

“Os sentimentos que mais doem, as emoções que mais pungem, são os que são absurdos – a ânsia de coisas impossíveis, precisamente porque são impossíveis, a saudade do que nunca houve, o desejo do que poderia ter sido, a mágoa de não ser outro, a insatisfação da existência do mundo.”

O livro do desassossego – Fernando Pessoa

¡Chinchín!

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