Mis vinos de otoño: vinos naturales

Llega el otoño, momento para seguir el dictado de la naturaleza y despojarnos de lo que no aporta, soltar y cerrar ciclos. Siguiendo “la rueda del año celta”, vamos a brindar y a disfrutar del fruto de la vid con vinos naturales.

Con el cambio de estación, cambiamos los colores con los que dibujamos nuestros días, estos se tornan amarillos y rojizos. Vamos a maridar el paisaje con vinos en armonía.

Según su raíz latina “autumnus”, el otoño significa la plenitud del año, el momento cúspide de la naturaleza. Ha llegado el momento de cosechar después de haber entregado nuestro tiempo y cuidados, ahora vendimiamos y marcamos el final de un ciclo.

¡Vinos naturales, bio, eco, ancestrales!

Pasado el equinoccio de otoño, en un momento de gran conexión con la energía de la tierra, demos una vuelta de tuerca a las convenciones y os invito a catar vinos naturales

Hay una gran confusión en lo que respecta a los vinos naturales, biodinámicos, ecológicos, ancestrales, etc. Y toda una variedad, que según quien opine, puede ser considerada una moda o un despertar hacia una agricultura respetuosa y equilibrada.

La agricultura ecológica se encuentra regulada a nivel europeo, por el Reglamento (CE) 834/2007 del Consejo sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos y por el que se deroga en el Reglamento (CEE) 2092/91.

La agricultura biodinámica sigue los preceptos base de la ecológica en materia legislativa europea. Sin embargo, tiene una filosofía distinta. En biodinámica no solo se trabaja con las fuerzas de la tierra, sino también con las fuerzas del cosmos. Esta se rige por el pliego de condiciones del grupo privado Demeter, que le certifica.

Vinos naturales: una elección filosófica de la bodega

Los vinos naturales no se encuentran regulados por un ente específico ni en España ni a nivel europeo. Se trata entonces de una elección filosófica del viticultor y de la bodega para darle a la viña su máxima expresión en la botella. 

Hablamos de confianza y principios, porque realmente no es posible para el consumidor de calle, saber si realmente se siguen los mandatos que se propugnan cuando el viticultor habla de este tipo de vinos.

Siguiendo esta línea, considero importante aclarar que una categoría no es mejor que otra, ni le da mayor status o calidad al vino. Simplemente se ajusta en diferente medida al gusto de cada quien, a sus necesidades y a la filosofía de la bodega.

No obstante, la producción en orgánico y biodinámica, en contraposición con la producción convencional, suele requerir procesos de certificación adicional y mayores cuidados de la viña en aras de preservar el ecosistema de forma natural. Todo esto puede repercutir, en algunos casos, como un plus en el precio final.

Apreciar el vino y trabajar con las energías vitales de la naturaleza

Esta corriente de elaboración, ha permitido disfrutar del vino a las personas que sufren los efectos secundarios que producen ciertos aditivos como el anhídrido sulfuroso (SO2) o sulfitos, presentes en el vino elaborado de forma convencional.

Pero no es solo este el leitmotive de los bodegueros y viticultores.  También se trata de apreciar el vino desde otra perspectiva, de trabajar con las energías vitales en la naturaleza, de encontrar otro sentir al leer la copa.

Todos son vinos pero cada uno con su matiz fonético y su léxico claramente diferenciado. Enfoques holísticos de la agricultura en la cual el equilibrio es la prioridad. Devolver a la tierra lo que se le quita. 

Trabajar el desapego. Recibir, aceptar, disfrutar, agradecer y soltar. Una filosofía que implica respetar el principio de la naturaleza de que todo cambia y nada permanece. 

“Se dice lo que se hace y se hace lo que se dice”

Los vinos naturales, según la Asociación de Productores de Vinos Naturales, cimientan sus bases sobre siete principios básicos, de los cuales rescato la mínima intervención, el no añadir ni utilizar sulfitos, la honestidad y el que “se dice lo que se hace y se hace lo que se dice”.

Mi cata de vinos naturales, bio y ecológicos la he realizado en las inmediaciones del “bar à vin” Yard, que se encuentra en pleno corazón de la ciudad de la luz, dentro de la Galeries Lafayette en los Campos Elíseos. 

Ha sido una experiencia para repetir no solo por los vinos, sino por el ambiente agradable en el que he disfrutado la cata.

¿Queréis vinalogar? 

Viognier Chasselas 2017. Domaine des Miquettes. 12,5%vol. Norte del Ródano. Obra de Chrystelle Vareille y Paul Esteve. No inoculan levaduras ni se agregan aditivos, para permitir la máxima expresión posible del terruño.

Fermentación en ánforas de barro, de viñas con cultivo ecológico y biodinámico. Suelos graníticos, altitud entre los 350 y 450 msnm.

De tonalidad amarilla con reflejos dorados. En nariz destacaron los aromas primarios de fruta de hueso y flores. En su entrada en boca fue agradable e interesante con notas de nectarina pero ha tenido un paso muy cortito. He echado de menos un poco más de cuerpo.

Viognier Chasselas 2017

À la Natural: un descubrimiento de libertad y coquetería 

À la Natural Blanco. 12,5%vol. Domaine La Bohème. Este Domaine regentado por Patrick Bouju, que imprime en sus vinos autenticidad y singularidad, ha creado esta versión hip-hop de vino natural, blend de variedades representativas francesas: chardonnay de Auvergne, chardonnay de Saint-Pourçain, tressallier de Saint-Pourçain, moscatel del sur de Francia y de Auxerrois. 

Un vino en versión hip-hop que circunvala el viñedo francés. Este vino es  un ensamblaje de cuvées, creación de Patrick,  del chef, escritor y rockstar neoyorquino de ascendencia albanesa Action Bronson y de su amigo parisino Clovis Ochin, distribuidor de vinos naturales y ahora creador.

De color amarillo con reflejos pajizos, sin filtrar ni clarificar. Vino natural sin sulfitos añadidos. En nariz un perfume de flores, miel y piel de cítricos. En boca deja un sensación refrescante con acidez balanceada. 

Este vino es libertad, rebelión, pintoresca y coquetería. Para quien no haya probado este estilo de vinos, esta puede ser una propuesta interesante para empezar, seguro no os dejará indiferentes. 

Es un vino singular que ha llamado mi atención por varios temas: salen al mercado como non-vintage, al igual que la gran mayoría de Champagne, no se acoge a una indicación geográfica particular, así que sale como “vin de France” y es un vino natural, sin duda, han apostado todo a ser singulares. 

À la Natural. Cata vinos en Yard.

Un vino icono del otoño

Morgon Côte du Py AOC 2017. Damien Coquelet. . 12,5%vol. 100% gamay. Esta casa elabora vinos naturales con viñas propias desde 2007, y aunque es un proyecto joven, se ha convertido pronto en un referente en este estilo en la zona. 

Morgon hace parte de los 10 Crus de Beaujolais, siendo el segundo más grande después de Brouilly. Sus viñas se encuentran en las colinas del Mont du Py, y gozan de una ligera frescura por la altitud del terreno. 

Elaboración natural, levaduras indígenas, sin añadir sulfitos durante la vinificación. Agricultura orgánica. 

Color rojo rubí de capa baja. Nariz de frutos rojos, pétalos de rosa y notas de pimienta. En boca es amable con taninos que se agarran y le confieren cuerpo. Buen equilibrio. Un vino interesante y agradable. 

Un vino icono del otoño, que confiere una capacidad de abstracción y de evocar plenitud cuando lo bebes.

Morgon AOC Côte du Py

Para festejar

Festejar.  Espumoso Ancestral. Domaine La Bohème. Gamay d’Auvergne. Este domaine trabaja en bio y natural. Hace parte de la subregión del Loira. 

En vista tiene un color rosado muy intenso. En nariz, una gran presencia de frutos rojos bien maduros: cerezas, fresas y grosellas. Un vino con baja graduación pero con un buen equilibrio. Una acidez que le aporta frescura y en boca un festival de fruta roja madura.

Festejar

¡Salud!

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