Navarra – tierra de vinos

Empezamos por los vinos de Pago… pero Navarra es mucho más que los vinos de Pagos. Hace tiempo que venía pensando en conocer los vinos de Navarra. Por ello, vengo planeando mucho tiempo  visitar las bodegas de la zona. Pues esta Semana Santa tuve la oportunidad. Hete aquí para contártelo.

La magnitud de Navarra con su diversidad de suelos, microclimas y parajes abre un considerable abanico de posibilidades para el cultivo de la vid. Quizás sea eso lo que hace a esta zona ser deseada por todos. .

La enfermedad de los vinos Navarros

Durante mucho tiempo los vinos de Navarra padecían de “riojitis”. Es decir, querer hacer que su zona, su cultivo se asemejasen al máximo a la provincia vecina, que ya tenía su historia y reputación sellada. Por otro lado, no podemos negar el potencial de Navarra para elaborar vinos tintos de calidad. Sin embargo, muchas bodegas catalanas, encontraron en ciertas cooperativas de Navarra el mejor centro de producción imaginable para sus rosados catalanes.

De esta forma, hoy por hoy muchos conocen a Navarra por ser una región de vinos rosados. Sus vinos tintos, que han llegado a la provincia de forma tardía, tienen personalidad riojana.

Siglo XXI

A partir del comienzo del siglo XXI, muchos viticultores de Navarra intentaron desmarcarse de esta fama que otrora se les otorgó, probando la viticultura con cepas diferentes, o tratando de rescatar raíces propias de su tierra.  Fue así que a principios del siglo, la reputación de sus vinos empezó a cambiar drásticamente. Siendo hoy considerados vinos serios, consistentes, elegantes conformando una región llena de atractivos para los viticultores más osados.

Un poco de historia

Conviene recordar que el Viejo Reino de Navarra, y así cuenta el Guía Explorer del Turismo del vino en España, ha sido tierra de vino desde los tiempos remotos. El primer indicio de elaboración de los vinos de Navarra se remonta el siglo I – hay restos de bodegas que demuestran que los romanos elaboraban vinos allí con criterio industriales -.

Pero es en la Alta Edad Media cuando se produce el principal impulso del vino navarro, cultivando cepas en los valles pirenaicos o también en la ribera del Ebro. Todo eso gracias a los centros monásticos y los albergues de acogida del Camino de Santiago.

La ruta Jacobea estaba plagada de viñas desde Pamplona hasta Viana (y así sigue) y de hospitales y albergues donde se acogía al peregrino con buena dosis de vino de la tierra.

Del Renacimiento hasta siglo XVIII

Fue en el período desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII que Navarra incrementó drásticamente la extensión del cultivo de vides.  Llegaron a un volumen tal que tuvieron que tomar medidas restrictivas en la importación del vino foráneo. También publicaron leyes que prohibiesen la plantación de nuevas vides, ante los graves problemas de excedentes de vino.

La demanda creció mucho en el siglo XIX. Fue cuando los azotes de oídio y de la filoxera acaban por arrasar los viñedos europeos. En esta época que los pequeños productores aprovechan esta oportunidad para plantar vides en todo el territorio navarro.  De esta forma convirtieron sus bodegas en grandes productores de vinos, con el foco apenas criterios industriales. De esta forma, en 1860, Navarra alcanza la mayor extensión de viña de su historia, con 50,000 ha.

Sin embargo, la bonanza del vino no duró para siempre. Como muchos sabemos, las plagas, aunque tardías, también alcanzaron a España. En 1885, muchos viñedos fueron arrasados por el mildiu. Pero el desastre total ocurrió en 1892 con la llegada de la filoxera en tierras Navarras. Los viñedos de entonces se quedaron reducidos a nada más que 700 ha.

Paisaje Navarro

Siglo XX

La situación empezó a cambiar a principios del siglo XX, más precisamente en 1912 con la creación de la Asociación de Viticultores Navarros. También con la ayuda de la Diputación Foral que favoreció la reconstrucción de los viñedos.

Según los datos aportados por la Guía, se produce el nacimiento de un movimiento cooperativo católico que permite la creación de las cajas rurales y de bodegas cooperativas. La primera a ser fundada fue la Bodega Cooperativa Olitense.

Después de la guerra civil, se fundaron más Bodegas Cooperativas en línea con la de Olite, dedicadas a la producción de vinos a granel.

Solamente en 1980 fue cuando algunos productores apostaron por la calidad. Lo primero que hicieron fue renovar su parque de barricas para elaborar vinos con crianza. Aunque, paradójicamente, la fama de Navarra fue alcanzada gracia a la elaboración de rosados, ya que permitió dar una salida digna al mayoritario viñedo de garnacha.

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