El hijo de la vid, una novela con sabor a tempranillo

Noviembre es un mes importante. No es porque acabamos de tener elecciones generales ni porque acaba de ser mi cumpleaños. No no. Esto es vinálogos, y lo que hace importante el mes de noviembre justamente es porque estamos en el mes de la uva tempranillo. El día, de nuevo es un misterio. El año pasado fue el dia 12, o sea, hoy, pero prefiero no arriesgarme dado que todos los años esas fechas cambian tanto como los presidentes de España en los últimos años. Pero como ya hemos hablado de la tempranillo, hoy quiero vinalogar más con una novela que me ha tocado mucho, “el hijo de la vid”.

Porque Vinálogos ya habló de la tempranillo en el pasado, ya comentó acerca de su importancia en España, en la Rioja, en la Ribeira del Duero. Como ultimamente estamos vinalogando con literatura, y haciendo un guiño cultural entre el vino y las artes, creo oportuno hablar hoy sobre una novela maravillosa que me ha tocado profundamente.

El hijo de la vid

El hijo de la vid es una novela histórica que recoge la historia de La Rioja a finales del siglo XIX y casi todo el siglo XX a través de la historia de un viticultor. No se trata de una novela de vinos, pero si, de un vasto recorrido acerca de la historia de esta provincia, contando la historia de un pueblo, de sus personajes principales, y de algunos viticultores que hicieron y hacen historia hasta hoy.

El hijo de la vid fue un libro que no solo me permitió entender la historia de la Rioja y de la viticultura de la esta tierra pero también de entender la historia del siglo XX de España. Creo que ninguna otra novela me aportó tanta perspectiva sobre lo que fue la Primera República, la Segunda República, la Guerra Civil, el Franquismo, y la reapertura. He entendido aquello que siempre eché de menos en la historia de España, porque de alguna forma la gente no me lo sabía explicar.

Hete que una historia de vinos, de viticultura, fue capaz de hacer una narración tan memorable. Recomiendo este libro, no solamente para aquellos que le gusten el vino, pero también para todos aquellos que le gusten la historia y busquen revivirla en primera persona de singular.

Carlos Clavijo

Antes de seguir hablando de las bondades de esta novela vamos conocer un poco acerca de este escritor, de esta persona detras de dicha novela. Carlos Clavijo, como no, es escritor, cómico de stand up y guionista de cine y televisión.

Fue fundador del mítico late night Noche sin tregua y del Telecompring de Paramount Comedy. También colaboró con la creación del Hormiguero y ha escrito muchos sketches, monólogos y series de televisión.

Ganó el premio Canal + por su obra Narcos y el premio Andalucía Joven de Periodismo. Es autor de “Alas de pollo” (Plaza & Janés), “La adivina” (Maeva), “Puentes volados” (Tropismos) y, claro “El hijo de la vid” (Planeta).

La novela

Nos situamos en el pueblo de San Esteban, en la Rioja. A finales del siglo XIX, los viñedos riojanos se hallan en crisis tras haberse beneficiado de la venta de su uva a las bodegas francesas que estaban asoladas por la filoxera.

Los jóvenea de la región, de esta forma emigran a América o van a las guerras que, en esta época, está metida España. Es decir, la de Cuba y Marruecos.

Miguel, hijo de agricultores, opta por meterse en un barco que transaporta vino a América, dejando padres, hermano y una medio novia esperándole.  El barco en que Miguel trabaja naufraga y en este momento en el que empiezan sus problemas.

Entre unos hechos y otros, la murriña, y la novia, Miguel decide volver a España encontrándose con un oscuro panorama. Pues aquí empieza la historia del amor a la tierra y la perseverancia de un hombre por hacer realidad su sueño, evocando la aventura de los primeros bodegueros riojanos y la historia de la uva, del vino y de la región más emblemática de toda nuestra geografía.

Vinalogamos con la novela

Pues aquí yace un desafío. ¿Qué vino maridar con la novela? Uy, difícil decisión. Sabemos que muchas bodegas de La Rioja son centenarias, y muchas hicieron parte de esta época que narra el libro. Pero no puedo dejar de pensar en el momento que recibe la visita de Marques de Riscal, que tiene interés en probar su vino.

Así que sugiero empezar por ahí, pero claro, no parar. Esta novela es larga y exige muchos Riojas a lo largo de toda ella para ser maridados. Otra sugerencia es probar el Rioja de la Bodegas Riojanas “Monte Real”, en que considero un Rioja clásico, al uso, bien elaborado y capaz de transportarles de los más tradicionales riojas de la época.

¡Chínchin!

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