Pessac-Léognan (parte II)

Seguimos este caluroso recorrido a través de Pessac-Léognan, recorriendo sus viñas y los alrededores de la región, ideal para conocerla en bici, mientras bebemos sorbo a sorbo de su riqueza vinícola.

Los vinos de Pessac-Léognan son minerales, complejos, incluso con una primera impresión de austeridad, pero según se mueven las manecillas del segundero, se van abriendo, siendo capaces de reflejar amplitud aromática.

Tintos con corte mineral, con notas de pimienta, regaliz, flores, frutas y especias. Vinos francos con ataque suave y redondo. Con sensaciones complejas en nariz, como el perfume de la piel y las notas de la madera, utilizada como norma en la región, tanto en las fermentaciones con en las crianzas.

Blancos con personalidad, con sedosidad y cremosidad. Como dijo Jancis Robinson en algún artículo, quizá los blancos con más carácter del mundo. 

Vinos fruto de variedades que se comportan de manera única entre sus suelos de grava, teniendo como hábito la fermentación y vinificación en barricas de roble francés.

Las variedades

Las variedades blancas son la sauvignon blanc, la sauvignon gris, la semillón y la muscadelle. Variedades que en otras regiones, como el valle del Loira, para el caso de la sauvignon blanc, muestran notas punzantes y florales, o en equidistancias mayores, en las antípodas neozelandesas, destilan fruta y voluptuosidad. 

Tintos frugales, moderados y complejos; blancos amables, con textura sedosa, largos, con amplitud aromática y una capacidad de guarda excepcional, que nada tienen que envidiar, cuando de envejecimiento se trata, a un chardonnay de la reputada borgoña.

¡Una idea très magnifique!

Id a conocer la región, en coche desde Madrid son 680 km, que parecen mucho, pero que se pasan rápido cuando vas dibujando el paisaje de viñas y Châteaux, que luego al llegar, mirando de cerquita, en algunos casos, se entreveran con el paisaje urbano y con la vida cotidiana de los habitantes de la región.

La región de Pessac-Léognan la conforman 87 bodegas, 1.600 hectáreas y 65.000 hectolitros de vino, de los cuales el 84% son tintos.

Esta maravilla vinícola del sur de Burdeos, este pequeño paraíso del vino ha sido durante los últimos treinta años, ejemplo de visión empresarial, ha tomado el testigo de generaciones precedentes y ha mantenido y encumbrado una denominación.

De las gravas del Garonne, con la influencia climática que le confiere este río, el resguardo de Las Landas, que actúa como corta vientos y mantiene la humedad de las viñas, un clima excepcional y la capacidad humana, esta región seguirá deleitando al mundo con sus vinos, en versión blanca y tinta. 

Un itinerario de excepción

Visitad la región de Pessac-Léognan, conocedla en bicicleta paseando entre sus viñas, divisando la fuerza histórica y elegancia de sus Château, con el suave roce de los frescos vientos que hacen llevadero el camino, aún en época estival.

Recorred sus viñas en las partes más rurales de la región, esta vez a pie, cerrad las puertas a la prisa y el ajetreo y abrid los sentidos para descansar la mirada entre reflejos de terciopelo dorado y rubí.

Reconoceros entre su gente, toda vez amable y calurosa, gente empeñada en acercarnos al vino, en recitar la historia de sus Château, de sus viñas, de su tierra.

¿Un sueño? Alojarse alguna vez en el hotel Les Sources De Caudalie que mira de frente a las viñas del Château Smith Haut-Lafitte, clasificado como Grand Cru Classé, desde la clasificación de 1953, al igual que Château Pape Clément. 

La mejor manera de conocer esta región es visitarla, y si es complicado podemos hacer un acercamiento maravilloso a través de sus vinos. 

Vinalogad en Pessac-Léognan con Domaine de Chevalier, Haut-Bailly, Château Pape Clément, Château Smith Haut-Laffite, La Mission Haut-Brion, Couhins-Lurtin o La Louvière. 

¿Vinalogamos?

Si viajais en coche a Pessac-Léognan, en el camino de vuelta a España, la parada obligada será visitar una de las ciudades más grandes dentro del bosque de Las Landas, Arcachon, hermosa e imponente con sus casas, que parecen hatos coloridos, donde impera el azul celeste en sus pórticos señoriales.

Arcachon tiene entre sus tierras la Dune du Pilat, que es la duna natural de arena más grande de Europa. Hay que subir hasta la cima haciendo pequeñas paradas para contemplar la imponente bahía que le acompaña. 

Sesenta millones de metros cúbicos de arena, la vista panorámica de 360 grados sobre la bahía nos permite admirar el océano, los pinos de Las Landas, la reserva natural de Banc d’Arguin y la punta Cap Ferret, mientras nuestros pies se hunden en la arena suave y salada que nos impregna el corazón.

¡Salud!

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