Juan Piñero

Esta semana hemos conocido la triste noticia del fallecimiento de Juan Piñero, bodeguero, visionario y referente del Jerez y la Manzanilla. Hoy Jerez, Sanlúcar y el mundo del vino guardan luto. 

Hoy Maruja y su Fino Camborio, se consagran como testigos eternos de su legado, susurros de su existencia, desideratas de melancolía y recuerdos de una vida.  

Así que en homenaje a su legado, a la representación de sus casi tres décadas de dedicación al mundo de la Manzanilla y el Jerez, hoy hago una selección de entre su surtido de joyas enológicas centenarias. 

Dedicado y pertinaz, en una alianza perfecta entre intuición y conocimiento, Juan Piñero y su legado cuentan con toda la batería de literatura líquida del marco de Jerez, entre sus activos.

En un homenaje a su trabajo, deleitemos nuestros sentidos con uno de sus buques insignia: la Manzanilla Maruja; con su Fino Camborio, vino de culto para los amantes de los tradicionales Finos de Jerez y/o con sus Generosos y VORS.

La Bodega

El legado y la cara más conocida de esta bodega ha sido el fallecido septuagenario Juan Piñero, con su carácter afable y su espíritu emprendedor. No obstante, la bodega que rinde homenaje a su creador, continuará brindadonos veladas de vinos e historias para la vida. 

Desde sus inicios como almacenista hasta la actualidad, con bodegas tanto en Sanlúcar de Barrameda como en Jerez de la Frontera, sus vinos han reflejado identidad propia, la estructura de la región, de sus suelos, de su viento y de su atemperado carácter gaditano.

En la calle Trasbolsa, en Sanlúcar, podemos catar, desde las silentes e imperturbables botas, sus manzanillas, sus tesoros protegidos por el velo de flor, las distintas representaciones de la palomino fino.

Oteando con detenimiento sus cascos de gran altura, la construcción típica de las bodegas de la región con su señorío desenfadado; su patio andaluz central, sus enormes ventanales y suelos de albero, podemos disfrutar, copa en mano, del entorno. 

En virtud del sosiego que nos ofrece el entorno circundante, disfrutamos los sabores y aromas preferidos de literatos, navegantes, exploradores y sibaritas mundanos, con plenitud con que nos gratifican la vista, el tacto, el olfato, el oído y el gusto.

Mi selección de Bodegas Juan Piñero

Tres vinos para el recuerdo, tres vinos para disfrutar la esencia de esta bodega, para recordar al bodeguero, bardo de historias contadas gota a gota, con aroma de mar, de sol, de tierra próspera y acogedora. 

Manzanilla Pasada Maruja 

Una de las hijas consentidas de la casa. Esta manzanilla procede de un único pago: el Pago del Hornillo, sito en Sanlúcar de Barrameda. 

Una paradoja de dinamismo y permanencia. Su solera es un compendio de la originaria Manzanilla Maruja, adquirida hace ya dos décadas por el bodeguero Juan Piñero de transacción con Pedro Domecq SA. 

Un generoso clásico elaborado con carácter visionario bajo un método dinámico. Sacas pequeñas para no entorpecer la longevidad del velo de flor.

Empero, es la misma longevidad de la flor lo que le otorga la fragilidad, provocando pequeños niveles de oxidación en una dualidad entre la cualidad oxidativa y el carácter punzante e intenso que tiene la estructura de una manzanilla pasada. 

Esta manzanilla nos ofrece verticalidad, salinidad y carácter austero que se va abriendo según pasa el tiempo.

De tonalidades doradas, al beber Manzanilla Pasada Maruja, bebemos frescura y cremosidad. 

Camborio en Rama Seleccionado

Este fino, 100% palomino fino, es una presentación de los finos con más raigambre de la región: tradicional, austero, directo, punzante y salino. 

Un fino con carácter old-school procedente de los pagos de Añina y Macharnudo, de suelos de albariza, envejecido, por el casi transcurso total de una década, bajo velo de flor. 

Para la elaboración de estos finos, se realiza una media de dos “sacas” al año y se desarrolla bajo un sistema de tres criaderas. 

En copa se aprecian las notas doradas brillantes del sol que calienta las viñas y resplandece en la región; en nariz, notas de almendras, levadura, salinidad, frescor, manzana y hierba seca.

Un fino homónimo del personaje “Antoñito el Camborio”, duodécima poesía del Romancero Gitano de Federico García Lorca. 

Cerca del Guadalquivir, donde pereció Antoñito El Camborio, de la vid de esas tierras cercanas ha germinado la quintaesencia de este fino, palomino de esencia sanluqueña.

Cream Piñero

Para finalizar nuestro Vinálogos de hoy, jueves del recuerdo, jueves de TBT, endulcemos la memoria con un Cream. 

El Cream de Juan Piñero es una composición de 75% palomino fino y 25% pedro ximénez.

Cuenta con una media de edad de dos décadas, envejecido en botas de roble americano mediante el sistema dinámico que caracteriza a los vinos del Marco de Jerez.  

Un cream procedente de los pagos Añina y Macharnudo que se expresa y desarrolla sobre suelos de albariza y albero. 

Vinalguemos hoy jueves con un vino obtenido a partir de vinos secos de crianza oxidativa, perfumado y endulzado con un Pedro Ximénez de antología. 

Vinalogando

Intensidad, dulzor, potencia aromática, literatura líquida excelsa para recordar a un bodeguero que se ha ido, a causa de la Covid-19

Nuevamente este virus deja sobre nosotros su halo, fragante y doloroso, con nefastas consecuencias y la impotencia ante lo inevitable. 

Por Juan Piñero alzo mi voz, a través de las letras, para expresar mi desazón; también por todos cuantos han perecido en esta dura batalla contra el virus, contra la imposibilidad de continuar.

Elevo mi copa al cielo e imploro salud para todos, para quienes me leen, para quienes aman el mundo del vino y las letras, para nuestros seres queridos, para ti, para mi, para nosotros.

¡Salud! 

DEP Juan Miguel Piñero 

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