Ibiza (parte II)

Ibiza es fiesta pero también descanso, es verano, es el único sitio donde se puede disfrutar entre los colores y la música que nos ofrece un club con el nombre de unas de las ciudades más meridionales del mundo, perdiendo la noción de tiempo, con amnesia o picotas rojas, para luego regalarnos un amanecer de antología entre la arena blanca, el azul del mar o las maravillosas vistas del litoral desde sus impresionantes acantilados en Sant Miquel o Portinatx.

Los vinos de la Isla de Ibiza se vinifican entre cuatro bodegas actuales que aglutinan 45 Ha de viñedo entre suelos calizos y vistas que debido a la erosión que soporta la isla, desvisten el paisaje con rocas. 

Ibiza, hace parte de las islas pitiusas, llamadas así por la gran presencia de pinos entre su vegetación. La exposición solar es alta con una media de 2.700 horas de sol, marcando con carácter y grados alcohólicos los vinos de la región. 

Horas de sol que equivalen a bronceados espectaculares, a tardes largas y fragorosas entre las calas, y uvas cargadas con alto contenido en polifenoles y elevado contenido de azúcar.

Las bodegas en Ibiza

Este año ha sido una pena no poder visitar las bodegas, casi todas cerradas y la única abierta solo admite grupos de más de 10 personas, sin visitas a las viñas ni catas entre paisajes bucólicos y dignos de retratar. 

Este año es particular para todos, pero no por eso vamos a dejar de disfrutar y vivir los vinos de la isla, presentes en territorio insular y con alguna suerte, también en la península, a través de alguna tienda online especializada.

Las bodegas de la isla cuentan entre sus vinos variedades blancas y tintas para la elaboración de blancos, rosados, tintos y espumosos. La tendencia son los blancos, rosados y tintos. 

Variedades autorizadas

Las variedades autorizadas son: monastrell, tempranillo, merlot, cabernet sauvignon y syrah. Y en blancas: macabeo, chardonnay, moscatel de Alejandria, moscatel de grano menudo, parellada y malvasía.

Vinos de capa alta, con gran potencial organoléptico. Tintos vestidos de color picota, perfumados con aromas de fruta roja madura, como las fresas y las cerezas. En boca suelen ser densos, cálidos con rusticidad y brío. 

Blancos vestidos de amarillo con tonos paja, perfumados de flores blancas y fruta madura. En boca son agradables y frescos. Sabores afrutados de manzana.

¿Vinalogamos? 

Ya pasará esta pandemia absurda que nos ha puesto de rodillas, que nos ha cambiado la vida y nos ha llevado a estadios de creatividad y cambio no imaginados.  

Una vez pasada, os invito a visitar las bodegas de la isla. Andrei en Viña Ibizcus os ofrecerá una visita completa y agradable a la bodega y los viñedos, para finalizar con cata entre parras y amigos de la vid. 

Can Maymó, bodega sita en el norte de la isla, con viñedos en Sant Mateu y Santa Agnès, mas al noroeste, iniciaron actividad en 1995 y siguen aquí ofreciendo vinos con personalidad y encanto. Monovarietales de monastrell y malvasía, para los seguidores de las variedades y vinificaciones autóctonas del mediterráneo. 

Can Rich, bodega sita en la localidad de Sant Antoni de Portmany, con su producción de vinos en cultivo ecológico, constituidos desde 1997 y con sus viñas que se divisan a través del encanto natural del parque natural de Ses Salines.

El verano acaba cada año, pero el espíritu ibicenco se renueva con la marea, así que os invito a visitar la isla en Diciembre, cuando se celebra la Fiesta del Vino de Sant Mateu, momento en el cual los productores de la isla presentan sus nuevas añadas  con cada vuelta al sol. 

¡Salud!

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