Descriptores del vino

Hoy dedico estas líneas a ese testigo silente y, tantas veces, éxanime siempre fiel a nuestras confesiones: el cuaderno de cata, bloc de notas o como quiera que le llaméis, que contiene no solo descriptores sino, también, el reflejo de momentos de éxtasis líquido. 

Cuando de aprender de vino se trata, solemos llevar un bloc de notas digital (notas de vivino, cellar tracker, delectable, …). Una moleskine, un cuadernito chulo o hacemos acopio de esta gran máquina cognitiva con las que hemos sido dotados.

Está claro que del vino se aprende descorchando botellas y practicando una y otra vez; y dado que nuestro leitmotiv es describir correctamente y luego evaluar calidad y estilos, la esquematización y la observación, se vuelven un tándem perfecto para avanzar. 

Hacia la universalización del lenguaje del vino

Ser capaz de verbalizar los aromas y sabores de un vino no es condición sine qua non para disfrutar, sentir y reconocer las cualidades reposadas en una copa. 

Sin embargo, si se trata de aprender a identificar y evaluar un vino o un territorio, es necesario emplear un proceso sistemático y taxonómico, mediante el empleo de un lenguaje universal como son los descriptores incluidos en el Léxico del Vino. 

Cuando vamos un poco más allá del puro deseo de disfrutar de unas copas, haciendo uso de estas herramientas de universalización del vino, llegamos a zambullirnos en ese universo lírico de descriptores aromáticos que nos permiten entenderlos. 

Se trata entonces de conocer, comprender, analizar, evaluar y crear una matriz mental o escrita de descripción, y consiguiente evaluación de la calidad y estado para el consumo de un vino.

WSET – Level 3: los descriptores y el Léxico del Vino

Como algunos ya sabéis, soy formadora WSET – Level 3 y empleo el modelo SAT (por sus siglas en inglés) para las catas de vino.

Esta técnica sigue un modelo de cata riguroso y estructurado, que me ha permitido aprovechar y disfrutar aún del mundo del vino.

La Técnica Sistemática de Cata de Vino WSET – Level 3 busca ser una herramienta para describir el vino de la forma más precisa posible y así tener la capacidad de sacar conclusiones lógicas basadas en todas esas descripciones que generamos previamente.

Los pasos

Siguiendo esta técnica podremos llegar a calibrar, poco a poco, nuestros sentidos para describir de la manera más precisa posible un vino.

Tendremos en cuenta que cada uno tiene una sensibilidad especial hacia alguno de los compuestos del sabor: ácido, amargo, dulce, salado y umami.

Siendo así, la idea es que con la práctica y la experiencia, vayamos calibrando todos los sesgos que nos preceden por nuestra cultura gastronómica, exposición a aromas y sabores desde temprana edad, cultura e historia de vida. 

Empezamos esquematizando en dos partes y cuatro niveles nuestro proceso de cata. La primera parte se forma con los niveles: “Aspecto”, “Nariz” y “Boca”.

«Aquí intervienen de manera activa, los descriptores buscando la universalización del Léxico del Vino.»

¡Ojo! No se trata del empleo de palabras rebuscadas o de un léxico lejano para quien no sea un profesional del vino; se trata de dibujar con palabras las características de un vino.

Definiendo los contornos del vino 

Con la primera parte, esbozaremos una prosopografía del vino presente en la copa. Luego con la segunda, podremos sacar un retrato completo del vino.

A partir del segundo bloque sacaremos conclusiones que nos permitirán describir: “Nivel de calidad” y “Estado para el consumo y/o potencial de envejecimiento” del vino. 

De esta manera llegaremos a conclusiones lógicas basadas en un sistema desarrollado paso a paso durante la cata, y que con tiempo y paciencia, integraremos como parte de nuestro aprendizaje.

En todo proceso de aprendizaje hacemos uso de nuestras habilidades cognitivas, afectivas y motoras; cuando procesamos la información y cuando nuestras habilidades corporales y emocionales intervienen. 

En el mundo del vino se juega con ventaja, no solo por el hecho de ser una bebida deliciosa, sino por el espíritu social y generoso del que goza un vino.

Algo palpable cuando compartimos nuestras reseñas, impresiones, notas de cata, y departimos en torno a la historia que hay tras una botella. 

“Si alguien bebe mucho vino, no digas que hace mal, di que bebe mucho vino”.  

Epicteto

Saborear y oler, son mucho más que actos reflejos de nuestros sentidos ante compuestos volátiles, son prácticas que atañen a nuestras emociones y recuerdos. 

Disfrutemos con el vino, con nuestro testigo silente en cada cata, con los seres humanos con quienes compartimos esta pasión, y si os apetece, haced acopio de los benditos descriptores del vino, que nos permitirán entender y definir este regalo placentero, que es el vino en la copa. 

Dibujar con palabras que saben a tinta roja, blanca, sápidas, burbujeantes o cremosas, no es solo una manera de acercar la bebida al consumidor, también es una forma de establecer el lenguaje universal que potenciará nuestra manera de disfrutar el vino. 

Hoy os invito a ser uso de los descriptores del vino y seguir disfrutando, con o sin cuaderno de cata, este viaje maravilloso por el mundo de Baco.

¡Salud!

“Dios solo había creado el agua, pero el hombre creó el vino.” 

Victor Hugo

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