Nuestra vida en la Borgoña

Hace poco, aquí en España se estrenó la película Nuestra vida en la Borgoña, una historia que sumerge no solamente en la cultura del vino, sino que también en la relación familiar de los que se dedican a este oficio.

grd_1497603198_85462Cédric Klapish, junto a Santiago Amigorena son los directores de esta producción, que acerca cultura, vino, familia y tradición en 113 minutos.

Klapish cuenta que se ha valido de sus propios conocimientos, heredados de su padre, para escribir esta historia que nos traslada al mundo vitivinicola y la vida en el medio rural.

La película

La película cuenta la historia de 3 hermanos que heredan de su padre, las parcelas de vino en las cuales, él se dedicó durante toda su vida. A parte de las cuestiones de herencia, las decisiones de partilla, de traslado de escrituras, la película se centra principalmente en contar cómo es la vida de estas personas que se dedican a diario a este oficio a través de la mirada de un niño que ha crecido en este entorno.

El traspaso del tiempo, de las estaciones, narran episodios del pasado y del presente a la vez, pero también logrando cierta linealidad al ver el pasar del tiempo y el desarrollo de los personajes. Cómo evolucionaran los hermanos, qué hicieron con su vida, qué les gusta, a qué se dedican ahora, y cómo ven el vino como una parte intrínseca de su vida. 

225454.jpg-r_1280_720-f_jpg-q_x-xxyxxA parte del argumento en si de la historia, podemos también ver acerca de la importancia de la agricultura biológica en el proceso del vino, su manipulado y su artezanalidad, lo que transporta al espectador a adentrar en un mundo desconocido y fascinante como puede ser toda la producción del vino, desde la vendimia hasta el embotellado.

Paisajes y fotografía – Borgoña

La película es muy bonita y tiene una fotografia excelente. Los paisajes, la vida de los personajes, su relación con el vino y la viticultura nos hace sumergir en este mundo tan edilico y poético. Nuestra vida en la Borgoña es una pelicula de buenos sentimientos, de la familia y de las relaciones entre uno y la tierra.

Está ambientada en la zona más emblemática de Francia, la Borgoña, en donde se consideran que proceden los mejores vinos del mundo.

“Antes de Nuestra vida en la Borgoña, sólo había filmado a gente en calles y edificios… Ya fuera en París, Londres, San Petersburgo, Barcelona o Nueva York, siempre hacía la misma película. Siempre intentaba identificar la relación entre una ciudad en particular y la psicología de la gente. Pero esta vez, después de 11 películas, necesitaba cambiar, hacer algo diferente y volcarme en la naturaleza…  No puedo estar un año en París sin ir al campo o al mar. Y en esta ocasión sentí la necesidad de filmar algo que no había filmado nunca”.

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