Cómo elegir el vino para regalar en estas fiestas

Sé que voy tarde. Las navidades están a la vuelta de la esquina y la verdad es que la idea de este post me surgió muy de última hora. Considerando que España los regalos llegan en Reyes, creo que aún estoy a tiempo. Y a los que tienen prisa porque quieren llevar LA botella a la cena de nochebuena, salid corriendo a Lavinia, Vino Premier o escribid a Bodeboca que seguro que tienen el vino deseado.

Elegir el vino

Yo generalmente elijo el vino muy acorde con la personalidad de la gente. Como me dedico al marketing, en general busco sesgar la gente dentro de una categoría de los muchos públicos objetivo del mercado. Para eso llevo en consideración factores sociodemográficos, socioeconómicos y psicográficos. ¿Y eso que quiere decir?! Quiere decir que llevo en consideración la edad, sexo, profesión, nivel social y de estudios, gustos, estilo de vida, etc.

Pero la pregunta del millón a la hora de pensar en regalar una botella de vino, es si esta persona le gusta o no el vino. Si esta persona no es de vino, no desistas. Es cierto que es navidad, y que tenemos que pensar en la persona en cuestión cuando regalamos, pero si sigues pensando en ella, quizás la conquistas y consigues hasta convencer a que empiece a tomar vinos.

Entonces, vamos por partes. Lo primero es lo primero, y claro, en este caso lo primero es la persona, el que vamos a regalar. ¿Qué le gusta?

A la hora de responder a esta pregunta, trato de definir a la persona respondiendo a las preguntas abajo:

  • ¿Le gusta el vino? – porque si le gusta es un buen empiezo. Un buen empiezo para comprarle algo que le sorprenda, que sea acorde con sus gustos pero que vaya más allá. .
  • ¿Qué tipo de vino? – esto no determina el tipo de vino que le vas a comprar, pero te das ideas para saber cómo puedes sorprenderle comprando algo distinto. Es decir, a un riojano le puedes regalar un Ribeira del Duero o un vino portugués porque son vinos que tienen matices parecidos. A una persona que le vaya los Chiantis, porque no sorprenderle con un Brunello de Montalccino.
  • ¿Cuántos años tiene esta persona? Este dato no es crucial, pero muchas veces determina rasgos generacionales en la gente.
  • ¿Qué tipo de personalidad: más clásico o más innovador? – esto determinaría el tipo de vino que le puede regalar, DO más clásica, o algo más nuevo, menos conocido. Aquí también juega el papel las etiquetas. Hay gente que se decanta por etiquetas clásicas y hay gente que opta por etiquetas más “molonas”.
  • ¿Qué le gusta comer? – detalle importante para elegir el vino, aunque conozco mucha gente que solo bebe tinto, coma carne o coma pescado. Regalar un blanco a una persona como esta es un tanto arriesgado.
  • ¿Qué le gusta hacer? – si le va la ópera, un etiqueta más clásica con nombres literarios o de personajes de obras estaría genial. Si le va la juerga, los nombre más inusuales, las expresiones españolas utilizadas. Todos los gustos, ocio, actividades o deportes pueden proporcionar ideas.

Éxito de la misión

Aunque todas estas preguntas pueden aparecer muy marketinianas es importante pensar que a la hora de elegir un regalo, conocer la persona en cuestión es fundamental. Esto puede determinar el éxito o fracaso de la misión.

Tengo un amigo, por ejemplo, que le gusta los pinot noir de la Borgoña. Además de que son carísimos, yo personalmente no los considero los mejores del mundo. Aún asñi, respecto su opinión. Pero he sorprendido a este amigo con un Pinot Noir de  Utiel Requena. Bassus, de las Bodegas Hipano+Suizas es un pinot que no tiene nada que envidiar a los grandes borgoñones. El regalo fue un exitazo y ahora mi colega sabe que puede comprar buenos Pinots Noir por menos de 20€.

A la gente que le gusta las uvas locales de su región, en general intento siempre buscar algo de su tierra poco conocido pero sorprendente. En realidad busco mucho, me dejo aconsejar por las tiendas especializadas e también busco comentarios de los amateurs. Toda esta búsqueda previa me ayuda mucho a decidir qué voy a comprar.

Una vez que considero los factores cruciales del regalo, busco los valores intrínsecos que pueden dar más valor al tema. Es decir, a parte de la calidad del vino y si todos los criterios que aparecen arriba están respondidos de forma satisfactoria, busco una buena etiqueta, un buen diseño, o a veces cosas que pueden sorprender más.

A parte de mi amigo que le gusta los Pinot Noirs de la Borgoña tengo otros dos ejemplos:

  • Cuando fui a Languedoc Roussillon a realizar el proyecto WWOOF en la Grange de Bouys, he llevado dos vinos de regalo a Stephane y a Florence. Como son gente viticultora, seguramente conocen los vinos más míticos de España. Así que he optado por llevarles dos botellas de Denominaciones de Origen completamente distintas y poco conocidas. Tambien para que conozcan un poco más sobre nuestras uvas y las regiones productoras de vinos. Una elección que fue un exitazo fue el Botani, elaborado con la uva Moscatel, de denominación de origen Málaga. El otro fue un DO Ribeira Sacra, Massimo, elaborado con uva Mencia.
  • Mis mejores amigas se llaman Franzie (Franziska) y Linda. Ambas son de Alemania. Cuando me fui a verlas este año, he llevado a Franzie un DO Somontano llamado Francisca y a Linda un Malbec argentino llamado La Linda.
  • Si tengo amigos que se llaman como las uvas, también busco vinos monovarietales elaborados con las uvas de sus nombres. Quien no conoce a muchos Mencias y Alvaros por ahí.

Los que no le gustan los vinos

Vino Rosé – Grange de Bouyes – Foto de su página web

A la gente que no le gusta vinos, o que dicen que no les van los vinos suelo empezar por darles un Lambrusco, o un rosado francés. Hay gente que tuerce la nariz, pero hay muchos muy buenos por ahí, es solo una cuestión de buscar. Son vinos con menos cuerpo y menos complejo, perfecto para quien está empezando. ¡¿Si no pruebas cosas nuevas nunca vas a saber si te gusta a o no?!

A los que le van tintos de verano, siempre hay alguna botella en casa esperando por la casera. Porque en realidad, no importa cómo se bebe el vino; importa con quien se bebe, con quien compartimos este momento.

Así que, con o sin protocolo, con o sin maridaje, lo importante, lo más importante acerca del vino, es que sea un momento a ser disfrutado. A mí no me importa llevar mis botellas más caras a la casa de amigos o llamarles para abrir en la mía. No he comprado una botella cara para bebérmela sola, sino para compartirla.  Sé que suena anuncio de lotería de Navidad, un cliché de estas épocas navideñas, pero es verdad.

Amo regalar vinos, amo beber vinos, porque las botellas cuentan historias. Los vinos son libros a ser leídos/bebidos. Y los recuerdos detrás de ellos hacer que la vida sea algo más dulce todos los días.

Felices fiestas y que disfruten de la navidad con una buena botella de vino.

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